jueves, 2 de abril de 2015

Compasión

Cuando voy por la calle o visito alguna plaza o mall de la ciudad, siempre me topo con personas en aquellos lugares, viviendo una realidad totalmente distinta a la mía, condiciones de vida degradadas, mal aspecto, ropa en no muy buen estado, etc. 

Esto me hace reflexionar siempre en El Señor, su bondad, misericordia y amor para con cada uno de nosotros, sobre todo para conmigo, pues tengo de todo lo que necesito para vivir, y muchas veces aún así me siento insatisfecho, pero al recordar estas personas recapacito sobre todo esto y pienso: ¡Wow! ¡En verdad soy afortunado! 

Cuantos no desearían sólo poder tener un techo digno o agua para tomar y darse un baño cuando lo deseen, o tener ropa aceptable al menos, zapatos, y cuantas cosas mas. La cuestión es: ¿Donde está nuestro corazón frente a todo esto? 

Debemos pedir al señor ser tocados y movidos por Él para llevar esperanza, alimento, ropa, y todo lo que sea necesario al que lo necesita, todos estamos capacitados para hacerlo, pero no todos lo entendemos y lo hacemos. 

Si al pensar en esto no sentimos nada al respecto, debemos pedirle a Dios que trabaje en nuestros corazones y nos ayude a cumplir con esta parte Su Palabra

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